El hijo recién nacido muere en el hospital, pero luego ocurre un milagro que deja a los padres muy conmovidos

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Josh y  Katie Butler siempre habían soñado en tener una familia grande. Y cuando digo grande quiero decir GRANDE.

Katie una vez encontró un papelito donde Josh había escrito que quería tener 13 hijos.

La pareja finalmente decidió que iba tratar de tener dos hijos biológicos y dos niños adoptivos.

Pero no tenían ni idea que el destino les tenía otro camino.

Cuando Katie y Josh Butler se enteraron que iban a tener un hijo no lo podían creer, estaban felices. Decidieron que su primer hijo se iba a llamar Dewey y empezaron a planear todo para su llegada.

Pero cuando habían pasado 40 semanas las cosas tomaron un giro miedoso.

“Entramos donde el médico y nos contaron que había un poco de engrosamiento del cuello y que el bebé tenía pie zambo”, le cuenta Katie a The Advertiser.

”Era una señal de que las cosas tal vez no estaban como deberían estar”, recuerda Katie.

La cosa iba mal

Katie y Josh no podían ver mucha en las imágenes de la ecografía y pensaron que su bebé tal vez iba ser un poco más pequeño. Pero mientras Dewey crecía las cosas se veían más mal.

Después de 39 semanas los médicos tuvieron que hacerle una cesárea. Katie cogió a Dewey por un momentico y luego tuvieron que salir corriendo a cuidados intensivos.

Los médicos le contaron a Katie y Josh que su hijo había nacido con pie zambo y con una malformación en el cuello, justamente como esperado. Pero el estado era más grave de lo esperado.

“Durante las primeras semanas los médicos lo diagnosticaron con diabetes. Pero luego descubrieron que los cromosomas 6 y 10 habían cambiado de lugar. Básicamente tenía varios cambios genéticos y anomalías cromosómicas”, dice Katie.

Control de rutina

Cuando Dewey regresó al hospital para un control de rutina las cosas empeoraron drásticamente. Tuvieron que hacerle una operación del corazón de emergencia. Pero desafortunadamente el bebé de 4 meses murió.

Katie y Josh estaban devastados de tristeza.

Los días y los meses pasaron, pero Katie seguía paralizada de los pensamientos negros. Ella no podía entender que había perdido a su hijo.

Pero el destino les tenía otro camino y las cosas iban a cambiar otra vez para siempre.

“Mientras que estábamos en el hospital nos hicimos amigos de todas las enfermeras maravillosas,” cuenta Katie.

“Ahora nos daba mucho miedo tener hijos de forma biológica, como parece que lo que Dewey tenía era hereditario. Hablamos con diferentes enfermeras sobre la adopción. En noviembre, era un miércoles, le pedí a Dios, llorando, que pudiera tener otro hijo”, dice Katie y sigue:

”Habíamos tenido tanto amor y habíamos amado a Dewy tanto, pero ahora estaba en el cielo… Yo necesitaba amar a más niños”.

Resulta que un bebé que se llama Braxtel había nacido por esos mismos días cuando nació Dewey. Pero él nunca pudo llegar a  la casa, tenía grandes problemas respiratorios. Pero se estaba mejorando.

Pero había un problema: Braxtel ni tenía padres ni casa.

Algunas de las enfermeras que habían conocido a Katie los últimos meses inmediatamente pensaron en ella.

Así que averiguaron si Katie y Josh estaban interesados en adoptar y después de unos días la pareja decidió ir a recoger a Braxtel.

”Igual que nuestro Dewey, ‘Brax’ estaba en un respiratorio y estaba lleno de tubos. Cuando los médicos contaron su situación solamente nos miramos el uno al otro y dijimos más o menos ‘nosotros podemos con esto’.

Los pulmones de nuestro hijo nunca iban a mejorar, pero la situación de Braxtel era diferente. Teníamos esperanza”, explica Katie.

Adopción

Los padres biológicos de ‘Brax’ no lo podían cuidar, no tenían el dinero suficiente para todos los medicamentos que necesitaba.

“Su madre biológica decidió que quería dejar a su hijo en adopción, ya que no le podía dar lo que él necesitaba”, dice Katie.

“No es una decisión fácil. Pero estoy muy agradecida que lo hizo, para que nosotras lo podamos amar y cuidar.”

En febrero de 2016 Katie y Josh pudieron llevarse a su bebé a la casa. Esto no fue el plan desde el principio, pero hoy en día no pueden estar más felices.

”Han sido muchos sentimientos”, dice Katie y sigue:

“Es como una montaña rusa, a veces solamente lloro. Pero me consuelo pensando en que Dewey ya no sufre y está en el cielo, y pienso en Brax que tuvo una segunda oportunidad y una familia que lo ama.”

La pareja no podía estar más feliz y dice que su matrimonio está mucho más fuerte a causa de todo lo que les ha pasado. ¡Su fuerte y emotiva historia muestra el poder del amor”

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