Es la plata de la juventud porque cura todos los males gracias a sus beneficios. Así la debes prepararla.

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La naturaleza es especial, pues en ella encontramos todo lo que necesitamos para mantenernos en salud. Es por eso que debemos cuidar del medioambiente y mantenernos al tanto de los diferentes beneficios que podemos obtener de ella.

Lamentablemente, aunque siempre hemos tenido la medicina en la naturaleza, pocos sabemos cómo aprovecharla. Es por eso que el día de hoy te hablaremos de una forma sencilla y eficaz de aprovechar la naturaleza.

Para ello, será necesario utilizar una planta a la que muchos conocemos por el nombre de moringa. Esta planta también es conocida por el nombre de la eterna juventud, gracias a sus propiedades medicinales.

Tanto los griegos como los romanos y egipcios conocían muy bien esta planta y sus distintas propiedades.

Este árbol es de hojas perenne y se desarrolla muy rápido en prácticamente cualquier ambiente. Toda la planta es muy útil, desde sus hojas, hasta su corteza. Las hojas las podemos ingerir frescas, combinarse con una rica ensalada o hacerla en sopas y guisos.

Ventajas de la moringa

La moringa es una planta que posee una gran cantidad de vitaminas y minerales esenciales para la salud. Además, posee proteínas y aminoácidos. En sus raíces gruesas, similares a la zanahoria, encontramos otra fuente de alimento que puede molerse para preparar infusiones. Entre sus vitaminas podemos mencionar la vitamina A, C, potasio, hierro y fosforo.

La vitamina A, es decir, los betacarotenos, evitan que las alteraciones en la vista y los antioxidantes combinados con flavonoides, ayudan a prevenir los efectos dañinos de los radicales libres del organismo.

A su vez, al combatir los radicales libres, retrasa los efectos del envejecimiento prematuro. En este asunto también intervienen las vitaminas del grupo B, que le sobran a la moringa.

Al mezclar varias hojas de moringa con vainas, obtenemos una sustancia rica en aminoácidos como el calcio, cobre, magnesio, manganeso, selenio, cromo, hierro y zinc.

Té de moringa

El té de moringa lo podemos preparar con sus hojas previamente secas. Para comenzar, debemos poner a hervir el agua y, cuando hierva, apagaremos el fuego.

Cuando comience a hervir, introduciremos las hojas y dejaremos seguir cocinando durante 10 minutos. Agotado ese tiempo, dejaremos enfriar, colaremos y consumiremos.

Hojas de moringa

Las hojas de moringa pueden ingerirse directamente masticándola o mezclándolas como ingrediente de ensaladas. Podemos consumir hasta 10 hojas a diario para obtener todos sus beneficios.

Semillas de moringa

Las semillas de esta planta tienen un elevado contenido de Omega 3, 6 y 9. Por ello, es muy bueno para aprovecharlas por medio de infusión. En este caso, debemos desmenuzar las semillas y preparar la infusión.

Moringa en polvo

Este tipo de moringa la podemos conseguir en cualquier tienda naturalista o supermercado. Para aprovechar sus propiedades, basta con ingerir una cucharada en el desayuno y otra en la noche. De esa forma, mejoraremos nuestra digestión y tendremos mejores noches de sueño.

Moringa en capsulas

Esta es una forma simple de consumir las propiedades de esta planta sin mucho contratiempo. A través de estas capsulas, podemos recibir todos los nutrientes de esta planta. Solo debemos ingerirla entre las comidas.

Como ves, esta planta te puede ser de gran ayuda para mejorar tu salud. Pocas plantas tienen tantas aplicaciones como lo tiene esta. Puedes observar que tanto las hojas como la raíz son muy útiles y las podemos aprovechar.

Por eso, si no tienes de esta planta en casa, deberías considerar tener una cuanto antes.

Ahora que conoces las propiedades de la moringa, no dudes en aprovecharlas todas. Utilízala una de las formas antes mencionadas y obtendrás todos sus beneficios. Si esta información te pareció útil, compártela con tus amigos en tus redes sociales.

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