Esta chica de 20 años muere de pronto de un paro cardíaco. Pero en la autopsia descubren un detalle que nadie había visto antes

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Abbey Parkes, una joven británica de 20 años, tenía una vida maravillosa. Trabajaba de secretaria legal, vivía con su novio, y todos a su alrededor la apreciaban y querían. Nada parecía ir mal, salvo un pequeño detalle que pasó completamente desapercibido a lo largo de los años, y que desembocó en tragedia.

Un día, Abbey murió de forma repentina. Fue en agosto del 2016, y la noticia dejó a sus familiares devastados. Nadie entendía qué había pasado. Su hermano la encontró inconsciente en su casa; ya no respiraba. La causa de la muerte había sido un paro cardíaco, pero había algo más detrás de la tragedia… algo tendría que haberlo provocado.

Dos semanas antes de su muerte, Abbey comenzó a sentir dolores en el lado derecho de su cuerpo, así como náuseas y dolor de cabeza, así que no dudó ni un segundo y acudió al médico. Allí le recetaron analgésicos, sin darle mucha importancia al asunto, pues no presentaba ningún síntoma que amenazara su vida. Pero, en realidad, estaban muy equivocados.

No ha sido hasta ahora, una vez realizada la autopsia, que han hecho pública la verdadera razón de su muerte: una embolia causada por una enfermedad hereditaria que no sabían que padecía y por el consumo de pastillas anticonceptivas, lo que resultó ser una mezcla mortal.

Abbey tomaba la píldora anticonceptiva desde los 14 años. No se trata de algo aislado: el uso de la píldora se va popularizando con los años. En la actualidad, millones de mujeres confían en estas pastillas, ya que tienen un 99% de efectividad en prevención del embarazo, entre otras numerosas ventajas.

Pero estas pastillas resultan peligrosas si se padecen ciertos tipos de enfermedades, y a pesar de ello, se suelen recetar sin hacer una investigación en profundidad del historial médico de la paciente.

Las pastillas que Abbey tomó durante 6 años tuvieron un fatal efecto en una enfermedad hereditaria que ella sufría y que no le había sido diagnosticada: la británica tenía un trastorno conocido como Factor V Leiden (un trastorno de hipercoagulabilidad), pero ni ella, ni los médicos, lo sabían. Solo lo descubrieron cuando se le realizó la autopsia.

Al tomar la píldora, se formó un coágulo de sangre y esto, sumado a su enfermedad, provocó en la joven una embolia pulmonar que causó el paro cardíaco que terminó en su muerte. Toda una locura.

Su familia no da crédito a lo ocurrido. Pensar que un acto tan cotidiano para muchas mujeres, como es tomar la píldora, pueda tener tamaño impacto en tu cuerpo es escalofriante. Lo cierto es que, si Abbey hubiera sabido de su enfermedad, esta trágica muerte se podría haber evitado simplemente no ingiriendo pastillas anticonceptivas y recibiendo tratamiento para su enfermedad.

Pero, muchas veces, nuestro propio cuerpo resulta ser todo un misterio.

Si algo podemos aprender de esta triste historia es que no hay que dar nada por sentado, pues muchas veces, las peores enfermedades son las que no presentan ningún síntoma. Hagamos de la muerte de Abbey una llamada de atención para que este tipo de muertes no vuelvan a ocurrir.

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