Padre adicto da en adopción a su hija: a los 24 años una compañera de trabajo revela lo inconcebible

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Will Russell era aún un niño cuando fue padre de una niña.

En ese momento su vida era un desastre en el que las drogas eran lo más importante, según el propio Will cuenta.

Así que tomó la dura decisión de dar en adopción a su pequeña hija justo tras el parto. Era la única forma de que la niña pudiese llevar una buena vida.

Tras luchar por vencer sus adicciones y otros demonios, Will consiguió un trabajo.

Comenzó a colaborar como voluntario en Phoenix Rescue Mission, una organización que ayuda a personas necesitadas.

Finalmente, le dieron un trabajo fijo en la organización, pero no estaba preparado para lo que venía de camino…

Han pasado muchos años y han pasado muchas cosas. Pero Will nunca olvidó a la pequeña que dio en adopción.

Will no tenía ni de idea de que su hija, que ya tenía 24 años, pensaban también en él.

Amy Roberson siempre había pensado mucho su familia biológica. Como otros niños adoptados, sentía el desarraigo y tomó la decisión de buscar a sus padres biológicos.

Gracias a las redes sociales consiguió encontrar a uno de sus hermanos y después encontró el número de teléfono de Will.

Estaba muy nerviosa antes de llamarlo. Amy no tenía ni idea de cómo iba a reaccionar su padre biológico, quizá no quería saber nada de ella, quizá ni siquiera sabía que ella existía.

Pero finalmente encontró el coraje y lo llamó.

”Necesité mucho coraje para llamarlo”, cuenta Amy, y continúa: “Estaba muy nerviosa, pero era algo que yo sentía que tenía que hacer”.

Pero ella en ese momento no sabía que no tenía de qué preocuparse. Cuando lo llamó, Will se quedó, como es natural, muy sorprendido.

“Yo había pedido y esperado que ella llegase a mi vida, responder a esa llamada fue como ver mis oraciones escuchadas”, cuenta Will.

Will y Amy decidieron verse cuento antes. Quedaron para desayunar y de inmediato vieron algo que les hizo soltar un grito.

Resultó que Will y Amy eran compañeros, trabajaban en la misma organización, así que en realidad ya se conocían pero no tenían ni idea de que eran padre e hija, obviamente.

Ahora Will y Amy recuperan todo el tiempo perdido y están muy agradecidos por el gran regalo de haberse podido reencontrar.

Les va a llevar tiempo construir una relación padre e hija desde la base, pero los dos parecen tener grandes corazones y estar dispuestos a todo por recuperar el tiempo perdido.

 

Yo no sé si existe el destino, pero desde luego esto me parece demasiada casualidad. Quizá los lazos de sangre son tan irrompibles que nos mantiene siempre cerca. ¿Qué opinas? ¡Comparte esta preciosa historia de segundas oportunidades!

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